viernes, 2 de julio de 2010

TEOLOGÍA SIN CENSURA


Por José maría castillo

Jueves 1 de julio de 2010

¿UNA IGLESIA DE LAICOS?
Con frecuencia se habla de la crisis del clero: cada día hay menos sacerdotes, y los que van quedando, envejecen, se enferman....; además, las vocaciones descienden más y más. Otro tanto hay que decir de los religiosos y religiosas, de forma que las órdenes y congregaciones religiosas se van reduciendo y muchas de ellas están abocadas a desaparecer. Por otra parte, es comprensible que, en una situación de crisis como la actual, los clérigos que van quedando, resulta inevitable que, de día en día, se sientan menos motivados, con menos iniciativas y con menos fuerzas. Es ley de vida.

Pero, tal como están las cosas en la Iglesia, más que de crisis del clero, tendríamos que hablar de fracaso del clero. Porque el problema más serio no está en el "futuro del clero", sino en el "pasado de clero". Digo que el problema más serio está en el pasado del clero porque, en este momento, los países en los que secularmente ha habido más vocaciones, más sacerdotes, más religiosos/as, son ahora precisamente los países en los que la crisis del cristianismo es más profunda. Mientras que los países que, durante siglos, tenían que mantenerse gracias a los misioneros/as que, iban de los países de más larga tradición cristiana, son en este momento los países que tienen diócesis, parroquias y comunidades cristianas con más esperanzadora vitalidad. Por eso abundan las personas que están persuadidas de que el futuro del cristianismo está en los países que, hasta hace dos o tres décadas, eran los llamados "países de misión". Es decir, los países que necesitaban importar clero de Europa y de Estados Unidos.

jueves, 20 de mayo de 2010

Los obispos austríacos piden el celibato optativo y la comunión a divorciados



Los prelados solicitaron al Papa una nueva reflexión sobre la fe y la sexualidad. También reclaman que las mujeres tengan acceso a la liturgia. "En la Iglesia es justo que se discuta", afirmó el cardenal Cristoph Schoenborn.

Julio Algañaraz (Clarín)



Los obispos austríacos parecen decididos a poner a la Iglesia universal en estado de asamblea. Tras un encuentro en Mariazell con los consejos parroquiales, plantearon sus exigencias.


Quieren que el Papa ponga en discusión y acepte que los católicos divorciados vueltos a casarse por el civil, tengan acceso a los sacramentos. Que el celibato de los sacerdotes sea optativo y no obligatorio. Que las mujeres tengan mayor acceso a la liturgia, lo que a mediano plazo significa colocar en el centro del escenario eclesial la ordenación sacerdotal femenina. Y en general quieren una reflexión democrática, abierta, para lograr "una nueva reflexión sobre la fe y la sexualidad". Es una revolución en una Iglesia en seria crisis, con un Papa que se niega a las aperturas y un Vaticano que no quiere debatir estas cuestiones incandescentes.

Los episcopales austríacos tienen urgencia en promover las reformas porque su misma iglesia está atravesada por una prolongada y profunda crisis que la deteriora seriamente. El 68% de los habitantes se reconoce católico pero miles y miles están abandonando todos los meses la casa madre. En Austria hay un registro oficial de confesiones que permite recaudar impuestos y el 85% de los ingresos de la Iglesia católica proviene de esa fuente.

"En la Iglesia es justo que se discuta", afirmó el cardenal Cristoph Schoenborn, 65, arzobispo de Viena y gran animador de las reformas. Schoenborn acaba de protagonizar un hecho sin precedentes en los tiempos modernos dentro de la Iglesia. Acusó al ex secretario de Estado y actual Decano del Sacro Colegio de cardenales, Angelo Sodano, de haber protegido mientras pudo al ex arzobispo ultraconservador de Viena, Hans Hermann Groer, quien debió renunciar en 1995 por los abusos sexuales que había cometido tras haber acusado a quienes lo denunciaban de organizar "una campaña difamatoria contra el clero".

La decisión de la polémica pública causó conmoción en la Iglesia. "Estoy contento de pertenecer a una Iglesia que permite el diálogo democrático. No hace falta que coincidamos todo, lo importante es hablar abiertamente de estos temas", dijo Schoenborn.

Las posiciones de los obispos austríacos inevitablemente se contagiarán al resto de las conferencias episcopales. El obispo de Carinzia, monseñor Alois Schwarz, dijo que "queremos hablar de los católicos divorciados y del celibato y decimos a Roma que estos temas están sobre la mesa".

Aunque en el encuentro de Mariazell no se citó expresamente los escándalos por los abusos sexuales por parte de curas pedófilos, las reformas de la Iglesia que auspician los obispos explican que Schoenborn recuerde "experiencias muy dolorosas y oprimentes". Schoenborn ha organizado misas en las que las víctimas de los curas pervertidos contaron sus tragedias ante la asamblea de fieles en encuentros de alta emotividad. Y en la memoria de todos está el caso del arzobispo de Viena, el cardenal Groer, un tradicionalista fustigador del erotismo de nuestra época, que resultó ser un viejo abusador sexual de seminaristas y chicas.

La Iglesia austríaca ha constituido una comisión para discutir la situación de los católicos vueltos a casar. El objetivo es hacer propuestas sobre su situación y llevarlas al Vaticano. También los temas de la sexualidad y el papel de la mujer están en el centro del debate interno, como resultado del encuentro entre los obispos y los consejos parroquiales. El cardenal Schoenborn dio ya una demostración de esta novedad al nombrar en marzo a una mujer, la ex gobernadora regional Waltraud Klasnic, como presidenta de la comisión investigadora de la que no participará ningún eclesiástico, para indagar a fondo en los casos de abusos sexuales de curas pedófilos.



Fuente: Clarín



" La paz es posible si tod@s asumimos las tareas responsablemente" Samuel Ruiz